GRACIAS POR TODO

“MR. VÉRTIGO”, POR JESÚS.

Yo creo que lo que el libro quiere contar va más allá de la levitación, la cual creo que es simplemente secundaria, y es la historia de Walt. Yo creo que la levitación en este libro hace el papel de lo imposible, de lo irrazonable como si fuera una creencia divina o religiosa. Pero Walt por medio de la razón consigue aprender. Ya que como sabemos la razón es una de las tres formas de aprendizaje. Y por medio de la razón lo que hace es poner de acuerdo sus creencias y sus nuevos conocimientos para aprender. En este caso la levitación hace de verdad que es aprendida por medio de la razón. Por eso el único objetivo del maestro es enseñar a razonar a Walt. También voy a hablar de la muerte. Hay tres muertes en el libro y cada una es diferente a las otras dos. En la preimera muerte , mueren Aesop y madre Sioux, pero Walt aún es un niño y se cree inmortal coo lagran mayoría de niños. Se cree no le puede llegar a él. No es capaz de entender el transcurso del mundo sin su vida. En esta muerte Walt aún tiene una gran amistad con el maestro y apenas sufre esta muerte. Pero conforme va creciendo, en él se van sembrando las semillas de las ideas de finitud y muerte. Por eso cuando muere el maestro si sufre mucho más, porque siente que la muerte también le puede llegar a él. La tercera muerte es la de Molly, que además era su único soporte mental. Además en esta tercera muerte Walt ya es muy mayor y ve mucho más cercasu muerte. Creo que el autor ha sido muy convincente al exponernos sus ideas, principalmente en la levitación. Creo que Paul Auster ha hecho un trabajo magnífico porque ha ido introduciendo poco a poco la levitación hasta que al final Walt pudo levitar. Una forma de introducirla era la de incluir todas las penalidades y cabronadas que sufre Walt, lo cual da un valor más creíble y terreno a la historia. Además Paul Auster ha utilizado un lenguaje muy simple y sencillo con el mismo objetivo, que es aumentar la verosimilitud del texto. Con esta intención también ha introducido muertes (Aesop, madre Sioux, maestro Yehudi, Molly) para que no parezca un libro donde solo hay felicidad. Creo que ha combinado bien estos elementos para hacer verosímil la leviatación, que no es cosa fácil.

COMENTARIO DE SARITTA SOBRE “MR. VÉRTIGO”, DE PAUL AUSTER

En mi opinión este libro podría decirse que trata cuatro temas principales:
–        Sentido que se le da a la idea de “volar”.
–        Vivir en comunidad con otras personas.

-La muerte. Se expresa el objetivo de volar como una meta, pues esto le parece imposible de conseguir a todo el mundo, es un fenómeno inalcanzable.
Paul Auster nos da a entender que, proponiéndonoslo, nada es totalmente imposible con esfuerzo y dedicación.
Nuestra vida es una larga carrera en la cual tenemos que tener claros nuestros propósitos y con estos llegar a algo en concreto, la llamada meta. Esta es marcada por nosotros mismos, ya que no todas las personas pensamos de la misma manera. En realidad, lo que realmente es propio de un ser humano son sus pensamientos, que son únicos y diferentes en cada uno de nosotros y que son los que nos convierten en especiales y diferentes. Cada momento de nuestra vida cuenta y es importante hasta que llegamos al final del camino.
Volar también da la idea de libertad, si una persona no es libre no tiene absolutamente nada, pues vive presa de los sentimientos o ideas de otro ser, sin poder expresarse o sin ni siquiera poder ser consciente de sus actos.
Cuando Walt consigue volar es como si hubiese conseguido su propia libertad, pues podría vivir solo sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Pero no escapa porque se da cuenta de que el maestro Yehudi y la señora Witherspoon son su familia, lo más importante que tiene y que ellos sienten por el más cariño del que nadie había sentido nunca. Esta es la idea de comunidad, el llamado amor incondicional que sienten entre ellos.
Se ve la muerte como un final esperado, el cual te llega cuando ya has acabado de realizar lo que te has propuesto o cuando no puedes realizarlo por causas que te lo van impidiendo.
Parece expresar que en nuestras vidas solo podemos tener una meta y que al conseguir alcanzarla no hay nada más, es como si fuera el punto y final de nuestros días, nuestras ilusiones…como si todo se desvaneciera de repente.

CONSUMO RESPONSABLE

El consumo responsable es una de las metas de nuestra educación como ciudadanos y ciudadanas. En cualquier caso, es condición del ciudadano vivir libre y responsablemente, y como las relaciones económicas constituyen un parte esencial de la ciudadanía - de la condición de ciudadano -, me he decidido a incluir un enlace a numerosos trabajos sobre este tema: la página web www.consumoresponsable.org

Allí encontraréis, entre otros, estos trabajos, de lectura muy amena y útil.

Que os aproveche

 

PAUL AUSTER

A uno lo explican mejor los libros que lee y las formas de experimentarlos que los momentos de mayor sinceridad. Por eso, creo que mi vida se explica, por lo menos en parte, por el itinerario de lecturas de Paul Auster, que puedo fijar entre 1993 y 2000.

El problema que tenemos los profesores es que damos la impresión de que leer un libro es sinónimo de hacer un comentario de textos. Pero leer es saber, leer es vivir, leer es saberse humano, y no hay comentario, por más sólido y argumentado que sea, que sustituya esa unión entre el cerebro y el corazón.

Los lectores de Paul Auster hemos tenido siempre algo en común: un amigo – o alguien que ha querido serlo – nos ha dado un título y ha dejado que fermente en nuestras cabezas. Los títulos de Auster son verdaderas joyas literarias en sí mismas, mundos de fantasía: La invención de la soledad, Blue in the Face, La música del azar, Leviatán, El arte del hambre. Primero, uno compra el libro, o lo pide prestado, sólo por tener de qué hablar. Más tarde, creías que el libro era una brújula que te marcaba una dirección: no sabías si de pensamiento o de vida. Después te dabas cuenta de que eran lo mismo, porque una vida no pensada es una vida no vivida.

Empecé con la Trilogía de Nueva York. Muchos años más tarde, identifiqué las tres novelas con las Variaciones Goldberg de Bach: con unos pocos elementos básicos – el peligro de la locura, el azar, la simple casualidad, el amor al saber – Auster tejía el escenario de vidas puestas en peligro en la ciudad de Nueva York. Y cuando uno había viajado poco, “Nueva York” era una palabra gigantesca, que contenía todos los tesoros que prometen las mejores novelas. Pero, como todo en la vida, cuando acumulas experiencias y lecturas piensas en los historiadores griegos y helenísticos: las Vidas de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio; la Historia de Heródoto y, por encima todos, las Vidas paralelas, de Plutarco, que venía a preguntarse: ¿qué sacamos de comparar, no a dos personas, sino a dos vidas?

Naturalmente, la Trilogía de Nueva York fue tiñéndose de distintos significados para mí: hice míos algunos conceptos (ahora veo que es mejor decir “algunas metáforas”), como el azar; más tarde, dejé ese libro arrinconado en mi memoria, hasta que pude volver a leerlo, muchos años más tarde, cuando había leído a don Miguel de Cervantes y a don Gabriel García Márquez. Entonces comprendí que el truco de las tres novelas era manejarse con un concepto muy simple, más propio de cuento que de novela: el secreto. Un cuento es una narración corta en la que pasa algo poco perceptible, algo que, estando a la vista todo el tiempo, no puede verse bien. Sucede en el cuento como un día en la vida de una persona que sse haya levantado dispuesta a ver, oír, gustar, tocar y olfatear.. Cuando leí la Trilogía años más tarde, había vivido muchas otras cosas. La lectura fue enriqueciéndose con la propia vida. O al revés. Ya no estoy seguro.

El segundo libro que leí fue Leviatán, pero no estoy seguro. A este libro le debo mi amor por la editorial Anagrama y mi cautela a las verdades absolutas, y más cuando quien las crea está aislado en su propio mundo. Los mundos propios son necesarios, pero tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones y de nuestros peligros. Un filósofo que me gusta mucho, Gilles Deleuze, les daba a ambos un nombre precioso: los llamaba “nuestros dobles”. Cualquiera de nosotros puede tener hoy mismo una vida desastrosa o un día digno de ser recordado. El secreto está en conocer nuestros dobles, clave de esa novela.

La música del azar es una novela que marcó mi vida, y que me hizo amar la literatura norteamericana. El libro comienza como las “road movies” o películas de carretera: imaginad que, cuando las cosas van mal, uno lo vende todo, coge su coche y se dirige a algún lugar del inmenso país. El azar era el gran concepto del libro, pero como todos los conceptos, había que hacerlo propio, había que adaptarlo a lo que uno era como si de unos pantalones o de una camisa se tratara. El azar es a veces una solución cómoda: sólo te dejas vivir, y algo parecido a la suerte cambia tu vida. Sólo que no siempre cambia a mejor: la desgracia, el error, la torpeza están en nuestras decisiones, tanto como en los bienes de fortuna.

La invención de la soledad es una mezcla de ensayo y novela, en la que Auster hablaba de la relación con su padre, y que me impresionó, como la “difícil facilidad” de su escritura, por la forma de contar lo que a cualquiera le ha pasado. Una de las grandezas de Paul Auster es que ha demostrado que “lo común” es “lo impersonal”; lo verdaderamente personal es lo que escapa a veces al lenguaje, o lo que se asienta con tal poderío en el lenguaje, que no hay forma de quitar el nombre de lo dicho (Luis Cernuda, Federico García Lorca).

Me gustó mucho El arte del hambre, que es un libro de ensayos sobre escritores fundamentales de la literatura contemporánea, y sobre todo, de Franz Kafka. Quien se sienta encerrado en su vida, debería leer estos ensayos, porque Auster consigue que la lectura abra los ojos. Pocos pueden decir lo mismo.

Paul Auster es el ejemplo de que la historia, la trama, es lo más importante en una novela. Con su aparente sencillez, organiza sus relatos de manera que el punto de llegada no es igual que el de partida. O sea: en el sentido de Cervantes, escribe relatos creíbles en los que pasan cosas y hay cambios en los personajes, de manera análoga a como nosotros nos transformamos.

Este principio tan sencillo está apoyado por metáforas que explican el sentido de la novela en cuestión: en Mr. Vértigo, el vuelo es la metáfora de la potencialidad y de las ilusiones – luego perdidas – cuando el ascenso deja de ser una habilidad, o cuando, sencillamente, volar ya no se hace indispensable.

Somos literarios porque vivimos en la explicación metafórica de las cosas, del mundo. Esto no quiere decir – ni mucho menos – que nos guste aislarnos del mundo; quiere decir, por el contrario, que hay un mundo visible, que no sólo “vemos”, sino que descubrimos por nuestra vida cotidiana, y un mundo pensable, que nos llega por nuestro lenguaje, por nuestra forma de pensar las cosas y de pensarnos.

MICRORRELATOS: EL PEQUEÑO MUNDO DE LA NARRACIÓN

El curso se nos va como el agua entre los dedos.  Tenemos que concluir nuestras lecturas y elaborar un comentario sobre las mismas. Muchos de vosotros, además, presentaréis un relato al concurso organizado por el Departamento de Lengua y Literatura. Para ambos fines puede ser útil el visionado de este vídeo de Canal Sur, que os dará ideas para enriquecer vuestras páginas, vuestras lecturas y estos inagotables días de primavera.

Puede seros de utilidad la lectura de algunos de estos microrrelatos, agregados al blog Desequilibrios.

HA FALLECIDO MARIO BENEDETTI

Siempre he creído que no sirve de nada escarbar en la tristeza. Mario Benedetti ha sido el hilo rojo de más de una generación. El poeta, el ensayista, enseñó a la mía a considerar las verdades desde la perspectiva de la ternura, de las anchas miras de lo cotidiano, y esa tarea inmensa nos permitió adquirir una madurez que los libros de la Facultad y el creciente descrédito de todo nos hubieran vedado. Lo llaman maestro por respeto al escritor; pero si Bendetti, al que creo haber visto alguna vez paseando por la Puerta del Sol, como si paseara por otro país o por otro tiempo, nos enseñó a entender la voluntad ética de la ternura, la importancia del amor como elemento como forma de vivir, no como tema, la perpetua vigencia de la bondad cuando uno camina desamparado entre tanta gente que lo desconoce.

Recuerdo mi ejemplar del Inventario, ampliado como una estancia en la Pampa hasta rebasar los dos tomos; Benedetti es en mi recuerdo algo así como la primavera de uno mismo, es una impresión solar, las mejores aspiraciones de la propia juventud. Por eso es un presente endiabladamente sólido, bueno y verdadero.

Se me permitirá que añada en este homenaje al poeta un vídeo en el que Miguel Ángel Sola recita No te salves.

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