El pasado es un país extraño, reza un proverbio inglés. Y todos tenemos nuestra historia. Las modas nuestras, las de los que llegamos un poco tarde a la movida de los ochenta, recelaban un poco de ese pop con ganas de pasárselo bien. Reconozco que nunca me gustaron demasiado Nacha Pop ni el pop en general, y sin embargo, la imagen lengendariamente modesta de Antonio Vega, su idea de una literatura que pudiera cantarse para dignificar la música popular, supusieron el descubrimiento de lo que los de mi generación pudieron llamar “las letras”: Nacha Pop, primero, y Antonio Vega, después, tenían “buenas letras”. Después, la enfermedad y el dolor lo arrinconaron, sin conseguir doblegarlo. Hoy, una vez más, lo recordamos, en una de las canciones con argumento de Joan Manuel Serrat, Romance de Curro el Palmo.