Navegando hoy por Internet, he pensado en lo que decía el profesor Romá Gubern en su libro El eros electrónico: de alguna manera, los ataques a nuestros ordenadores constituyen en el mundo actual una metáfora de la salud humana. Empezamos a temer las infecciones electrónicas de la misma manera que las enfermedades de última hora (como la llamada, con eficiencia burocrática, “gripe A”, que parece así menos enfermedad) o las terribles enfermedades infecto-contagiosas, como el sida. Los ordenadores también sufren los “virus” y obtienen, como los humanos, su remedio: los célebres antivirus. Con ello, sin ánimo de trivializar asuntos que exigen nuestra solidaridad y nuestro respeto, trato de indicar que esta nomenclatura nos indica bien a las claras que tenemos una vida en Internet y en el computador o, de otra forma, que una parte decisiva de nuestra vida, una “extensión” de nuestro ocio y de nuestras relaciones, se relaciona sustantivamente a través de los medios electrónicos. Y como parte de nuestra vida que es, resulta esencial conducirse con los mismos principios éticos.
Si os ha interesado la afirmación de Romá Gubern, podéis leer una selección de su obra pinchando este enlace. Por cierto, he encontrado en la revista InfoSpyware una lista pormenorizada de antivirus y cortafuegos gratuitos de inmensa calidad. No dejéis de visitarla.

Lo bueno de ciertas celebraciones, es que el día en cuestión es mero recordatorio de que la dignidad de la mujer sigue sufriendo serias carencias. Leed, si no, estos tres textos audiovisuales seleccionados: